jueves, 22 de marzo de 2007

LA ANTÁRTIDA


SCOTT Y AMUNDSEN
LA CONQUISTA DEL POLO SUR


El libro como su nombre indica trata sobre la apasionante historia de la conquista del polo sur geográfico (90° latitud sur) protagonizada por dos valiente hombres el inglés Robert Falcon Scott y el noruego Roald Amundsen.
Robert Falcon Scott era el capitán de la armada británica y siempre había ambicionado realizar alguna proeza. Con esta ambición partió en el año 1901 a bordo del Discovery para explorar la Antártida y si era posible llegar al polo sur geográfico.
Cuando llegó era invierno, las temperaturas eran muy bajas y la oscuridad total debido a la inclinación del eje de rotación de la Tierra, entonces decidió pasar allí el invierno polar y mientras ir practicando con el esquí y el difícil manejo de los perros. Cuando llegó el verano salieron de su campamento a explorar la Antártida Scott, acompañado de Ernest Shacklenton, un experto marinero mercante y el doctor Edward Wilson. En este intento no llegaron al polo sur geográfico y tuvieron que darse la vuelta pues sus vidas empezaban a peligrar.
Siete años más tarde del viaje de Scott a la Antártida se enteró de que un norteamericano, Robert Peary había alcanzado el polo norte, asi que decició preparar su segundo viaje a la Antártida.
Cinco días después Amundsen, un experimentado explorador noruego, que soñaba desde niño con pisar el polo norte y se había pasado su vida preparándose para ese sueño, zarpó desde Oslo con una tripulación de hombres a bordo del Fram. Más tarde en una isla situada al sur de Noruega subió abordo cien perros groenlandeses, los único animales que utilizaría.
Mientras tanto el Terra Nova, el barco que esta vez habían elegido los ingleses para ir a la Antártida ya estaba en el hemisferio austral. El Terra Nova hizo una parada en Melbourne para aprovisionarse, allí Scott se enteró de que Amundsen quería llegar antes que él al polo sur geográfico. Él no le dio mucha importancia pues su expedición tenía como principal objetivo el estudio, pues la mayoría de los tripulantes del Terra Nova eran científicos. Por cierto, los británicos contaban con tres trineos motorizados, treinta perros y diecisiete ponis.
Una vez en la Antártida los británicos instalaron su campamento base al lado del volcán Erebus y los noruegos en la bahía de las Ballenas, su campamento recibió el nombre de Framheim (casa del Fram).
Quedaban seis semanas para el invierno y tanto los británicos, como los noruegos fueron enterrando víveres y queroseno debajo de la nieve, a lo largo de la ruta que iban a seguir en el próximo verano para intentar alcanzar los 90° sur. Los británicos llevaron ponis porque en su anterior viaje se le murieron los perros; pero esto fue una equivocación pues se hundían en la nieve más que los perros y eran muy lentos.
Durante el invierno los dos grupos esperaron a que pasase, los británicos veían películas, leían libros... pero no se encargaban del mantenimiento de los trineos motorizados, que más tarde se les estropearían, ni esquiaban; a diferencia de los noruegos que además de esquiar se estaban aprovisionando aún más de carne matando focas y pingüinos.
Ya quedaba poco para el verano y los noruegos decidieron partir, pues temían a los trineos motorizados de los ingleses. Al tercer día les sorprendió una fuerte tormenta y tuvieron que regresar al Framheim, casi pierden a dos hombres. Se percataron de que fue una grave equivocación salir tan pronto.
Los noruegos partieron definitivamente el 20 de Octubre de 1911 y serían los primeros en llegar al polo sur geográfico el día 15 de Diciembre. Permanecieron aquí dos días, en los que se aseguraron de que realmente estaban a 90° latitud sur, clavaron la bandera noruega en el hielo, construyeron una tienda de campaña, dejaron unos pocos alimentos y Amundsen dejó una carta para cuando llegara Scott y un mensaje para el rey de Noruega.
Cuando los británicos llegaron a los 90° el 17 de Enero de 1912 , Scott leyó la carta, se entristecieron y temieron por el regreso que les aguardaba.
Los británicos estaban exhaustos y cuando partieron de los 90° estaban hambrientos y con frío. Uno a uno fueron muriendo los británicos, primero el oficial Evans, más tarde el capitán Oates, quien escribió una carta de despedida a su madre. Sólo quedaban tres británicos que tenían los pies congelados y estaban enfermos de escorbuto. El 19 de Marzo pasaron la noche a tan sólo veinte kilómentros de un depósito de víveres con abundante comida y queroseno que habían enterrado a finales del verano del año anterior. Pensaron que el día siguiente llegarían pero un fuerte vendaval les sorprendió y murieron los tres: Scott, el teniente Bowers y el doctor Wilson. Antes de morir Scott escribió dos cartas una destinada a la espoda de Wilson y la otra a la madre de Bowers.
Los noruegos llegaron al Framheim y decidieron partir de inmediato al mundo civilizado, pues estaban deseoso de éxito y fama.
Los ingleses que permanecieron en el campamento base y que esperaban a sus compatriotas empezaron a preocuparse y decidieron salir en su búsqueda. Al cabo de un tiempo encontraron una tienda de campaña cubierta de nieve donde encontraron sus cadáveres y pertenencias. Recogieron las cartas de Scott y todos sus escritos y pertenencias, junto con las de Wilson y Bowers. Después los enterraron en la nieve.
Pese a su derrota Scott se convirtió en héroe nacional.

Este libro, aunque es un poco corto, no me puedo quejar porque lo elegí yo. Me ha gustado mucho leerlo durante las noches de Navidad y me ha encantado su contenido, me ha sorprendido que existan personas con esta valentía y ambición. Creo que este tipo de personas son los verdaderos héroes y no como en la actualidad que se consideran “héroes” a determinados futbolistas, cantantes... (sin ánimo de ofender a nadie).
Recomiendo éste libro o esta historia de Scott y Amundsen a cualquier persona. Sus intensos deseos de alcanzar el polo sur a Amudsen le costaron la gloria y a Scott también, pero perdió la vida.





2 comentarios:

Ángel Encinas Carazo dijo...

Magnífico blog, Carlos. Te animo a seguir utilizándolo como cauce y expresión de tus ideas e intereses culturales y científico. Un saludo cordial de tu profe. Ángel.

Ángel Encinas Carazo dijo...

No lo habrás dejado, ¿verdad?. Avísame si sigues.